Amor a lo taliban

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Me abrió todo el rostro y por un momento creí que también iba a sacarme el cerebro.

A Setara, 23 años cumplidos, ya no le quedan lágrimas que derramar. Le cuesta hablar, hacer memoria de aquella sangrienta madrugada en su casa de Herat. Cuando Azim, de 51, el padre de sus cuatro niñas, el que la hizo madre por primera vez con 11 años, le rebanó de arriba a abajo la frente, la nariz y los labios, valiéndose de un cuchillo de cocina. Una vez más Setara le había negado dinero para comprar opio.

-Primero me drogó para que no pudiera defenderme… Llevaba tiempo planeándolo.

Encontrado en El Mundo.

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